Los clásicos se ganan. Después será tiempo de analizar el cómo y el porqué, pero en este momento, al hincha de Independiente poco le importa. Sigue festejando. El equipo de Gustavo Quinteros necesitaba una victoria, porque venía tambaleando con algunos resultados que no acompañaban y qué mejor que lograrla frente a Racing. Y acá si hay que entrar en el "cómo", ya que el contexto fue "soñado", sin dudas. Con Maravilla Martínez errando las que no erra casi nunca, "picando" un penal con el duelo 0-0, y no pudiendo convertir un gol bajo el arco. Y así como el 9 de la Academia no acertó, el 9 de Independiente tuvo una y la mandó a la red a 10 minutos del final. No es poco todo ese combo para desatar el festejo en las tribunas del Libertadores de América-Ricardo Bochini, porque volvió al triunfo, sumó de a tres y debería ser un espaldarazo a la confianza. Racing fue pura decepción, por la forma en la que se le escapó el partido, cayó tras 8 fechas y ahora comienza el camino en la Sudamericana.
Se jugó con mucho nervio, con tensión, protestas, quejas. Y así el primer tiempo tuvo mucho de ordinario. Independiente arrancó buscando asociarse e intentando desequilibrar, con Montiel o el pibe Valdez y Racing, como suele hacer, más directo, y ganando la segunda pelota. Hubo una pirueta de Solari y un remate alto de Montiel, en medio de pierna fuerte y choques, sin que los arqueros intervinieran.
Y a los 34 llegó la primera acción clave del partido. Toto Fernández, uno de los pocos que tuvo claridad, le dio un pase a Conechny y su centro para Martínez fue interceptado por la mano derecha de Santiago Valdez. Tras casi 5 minutos en el VAR, Maravilla "picó" el penal por arriba del travesaño, como para empezar a dejar en claro que no era su tarde-noche.
El segundo tiempo fue algo mejor, porque Independiente se saltó un poco y se dio cuenta que tenía que jugarle la pelota a Ávalos, quien de espaldas, saltando y luchando, las ganaba todas. Así y todo, Maravilla tuvo otra bajo el arco, tras pase de Solari, y la erró, mientras el Rojo había tenido un bombazo de Malcorra tapado por Cannavo, y otro de Marcone mandado al córner por Cambeses.
Parecía que algo podía pasar. El local buscó más y avanzaba por los costados. Y a los 35, Montiel encaró por derecha, metió un centro de rastrón y en el medio del área, Ávalos la tocó al gol. Un gol de "9", para la explosión en las tribunas.
Después, a Racing no se le cayó una idea y el Rojo defendió con uñas, dientes y una línea de cinco con el ingreso de Fedorco. El final encontró a todo Independiente festejando. El clásico se tiñó de Rojo, cuando más lo necesitaba.





